A los que se han ido...

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No te acerques a mi tumba sollozando.
No estoy allí.
No duermo ahí.
Soy como mil vientos soplando.
Soy como un diamante en la nieve, brillando.

Soy la luz del sol sobre el grano dorado.
Soy la lluvia gentil del otoño esperado
cuando despiertas en la tranquila mañana.
Soy la bandada de pájaros que trina.
Soy también las estrellas que titilan,
mientras cae la noche en tu ventana.
Por eso, no te acerques a mi tumba sollozando
No estoy allí.
Yo no morí!

-Con amor y respeto a todos aquellos amigos, abuelos, padres y antepasados que ya han hecho el viaje, les decimos "te recuerdo y te honro mientras camino mi vida, llevo en mi caminar también tu medicina"

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